Dada la ausencia de Hamza Abdelkarim en la convocatoria del primer equipo, el club ha confirmado que se incorpora al Barça Atlètic. El delantero, que había tenido participación con el primer equipo, baja al filial para sumar minutos y seguir en dinámica. Es una decisión que encaja con la política de dar continuidad a los jóvenes que no encuentran hueco inmediato arriba, y que refuerza una plantilla que ya cuenta con varias piezas de ataque recuperadas en las últimas semanas.

El técnico gana así una alternativa más en la delantera justo cuando el equipo necesita seguir generando ocasiones ante rivales que se cierran. El filial mantiene el liderato, y este partido en el Estadi Johan Cruyff será otra oportunidad para seguir mejorando a base de estos grandes resultados obtenidos.

Paciencia y ajustes

El entrenador ha analizado este encuentro en casa ante el Utebo y su mensaje ha sido muy claro respecto a la preparación de la plantilla y el oponente:

«Es verdad que muchos equipos suelen ajustar sus sistemas cuando juegan contra nosotros aquí, sobre todo en defensa; intentan cerrar bien el juego por dentro para que tengamos más dificultad en las asociaciones. Es normal: nos exigen un poco más de paciencia sin bajar la intensidad, pero siempre intentando buscar abrir este espacio, y cuando intentamos por banda, intentando por dentro. Tenemos otro partido como el último contra un equipo que, a pesar de los resultados no tan positivos, es uno que juega bien al fútbol, con mucho equilibrio defensivo; otra vez nos exigirá en casa la posesión, controlar y dominar el partido. Siempre hay que hacer ajustes. Hay momentos en los que el gol no viene y debemos controlar la ansiedad. Eso pasa por nuestro trabajo de la semana para ajustar cosas y tener opciones de cara a una defensa cerrada, y que no haya pérdidas. Debemos aprovechar la experiencia de la temporada pasada; algunos jugadores han estado con Flick. Quiero ajustar cosas tácticas y técnicas para que tengan confianza en lo que hacemos, para que nunca dejen de dar el máximo en el equipo, el Juvenil o el primer equipo».

El objetivo es claro y la lectura pasa por diversos puntos trabajados, en busca de que el esfuerzo se siga reflejando tanto en el juego como en el resultado. Hay una experiencia que el equipo ha ido acumulando; cada rival requiere de ajustes necesarios para poder hacerle daño y, sea lo que sea que se retoque, la intensidad es uno de los sellos característicos de estos jóvenes.